A diferencia de las tragaperras, aquí no interviene generador de números aleatorios: lo que ocurre se determina de cartas reales que el jugador puede observar repartirse en la retransmisión. Para muchos jugadores esa transparencia resulta el atractivo principal. El catálogo estándar incluye [[https://ruletajuego.es/juegos/lightning-roulette/|ruleta relampago evolution]] en vivo, blackjack, baccarat y variantes de póker, a los que se suman los llamados programas de juego tipo Dream Catcher, a medio camino entre azar y espectáculo televisivo. Un punto a tener en cuenta son los límites de mesa. El [[https://bonosinregistro.es/salas/monopoly-casino/|bono monopoly casino]] en vivo arrastra una estructura de costes mucho más altos que una tragaperras — equipo humano, estudio, producción — y eso se traslada en apuestas mínimas más altas. También conviene saber que los formatos en directo acostumbran a computar mínimamente al rollover de las promociones: frecuentemente un 10% o directamente cero. Mezclar promoción y mesas en directo pocas veces compensa. Sobre la parte técnica, el vídeo en alta definición requiere conexión de forma continua. Una conexión deficiente no solamente estropea el juego: podría hacerte perder una mano si la caída llega en el momento de apostar.